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En España, la gente se pregunta por qué no hay atentados en Marruecos

El Correo Diplomático se pregunta por qué no hay atentados en Marruecos ahora que el común de muchos de los terroristas es este país del Magreb?.

Según este diario español, tras quince años de reformas impulsadas por el “Comendador de los Creyentes” en 2002, con un gran presupuesto y colaboración completa del Ministerio español del Interior, encontramos que los marroquíes suponen el 70% de los terroristas en Europa, a pesar de lo mucho que se dice de las supuestas reformas del rey Mohammed VI en Marruecos.

La DGED marroquí no para de jactarse de sus proezas antiterroristas. Su máximo jefe, amigo de infancia de Mohammed VI, declaró que “En concreto, desde 2002 hasta 2014, se desmantelaron 126 estructuras yihadistas (41 relacionadas con Siria, Irak y el Sahel) y se ha detenido a 2.676 radicales (266 reincidentes, un 10% de los detenidos). Además, se desbarataron 276 tentativas, incluyendo 119 atentados con bomba contra múltiples objetivos, como edificios oficiales, lugares turísticos, representaciones diplomáticas y centros de culto cristianos y judíos”. Con todo lo que nos cuentan sobre operaciones antiterroristas, volvemos a preguntarnos: ¿por qué no hay atentados en Marruecos?

Lo que es más grave es que los servicios secretos marroquíes, según declaraciones hechas por el Driss Basri, los dos atentados cometidos en suelo marroquí – Casablanca 2003 y Marrakech 2011- manifestó a un periodista del canal aljazeera.net que el atentado no era obra de los islamistas ni de ninguna persona del exterior, sino “hechos de Estado”. Otro asunto sospechoso es el del atentado del café Árgana de Marrakech, el 28 de abril de 2011. Las autoridades marroquíes atribuyeron la autoría de este ataque al movimiento Salafía Yihadía (Autenticidad y Guerra Santa), una denominación genérica que engloba a diferentes grupos radicales en la órbita ideológica de Al Qaeda. Sin embargo, los resultados de la investigación de la lucha antiterrorista por parte de los servicios secretos europeos no han arrojado luz sobre esa autoría.

Es evidente que Marruecos se beneficia de los atentados producidos en su tierra y también en Europa. El atentado de 2003 ayudó a reprimir a los medios de comunicación y supuso un recorte de libertades: más de tres mil detenidos y cerca de siete mil personas torturadas, según declaró el ex ministro Driss El Basri. Es durante estas fechas cuando crecieron las cuentas bancarias personales del rey hasta convertirse en el séptimo monarca más rico del mundo, mientras los índices de pobreza y represión del pueblo marroquí crecen año tras año. El atentado del Argana de 2011 ayudó a frenar las movilizaciones de las calles en Marruecos en la época de la primavera árabe, una movilización popular que exigía más democratización económica, política y social.

Francia convirtió a Marruecos en un “socio preferente” de la UE y de Europa, elaborando y fomentando la cultura religiosa conservadora, así ejerce su control sobre el pueblo marroquí y sobre Europa… disfrazado de gendarme que protege las fronteras de la droga que se siembra y recoge en su propio país. Así utiliza a los inmigrantes, facilitando su proximidad a las vallas; así se sirve de los radicales que el régimen produce… mientras la lucha antiterrorista conduce a los Gobiernos –español y del resto de la UE– a abandonar la causa saharaui pese a estar amparada en el derecho comunitario y el internacional, a silenciar la vulneración de los derechos humanos en Marruecos y a mirar para otro lado ante las revueltas en el Rif.