Marruecos-Francia, Sahara Occidental

Embajador Emilio Cárdenas sobre el conflicto de Sahara Occidental

Cuatro décadas de lucha por parte de los saharauis para independizarse y dejar de ser colonia es lo que define al conflicto no resuelto del Sahara Occidental con Marruecos. La mitad del pueblo saharaui vive desde hace décadas en campos de refugiados construidos en mitad del desierto. Y la otra mitad sigue en su territorio original, pero viven bajo la ocupación marroquí. La ONU considera el Sahara Occidental como el mayor territorio del planeta que todavía no ha sido descolonizado.
Desde Equilibrium Global prestamos atención a este tipo de disputas donde consideramos que se prevalece la lógica del poder por sobre deber. Desde hace tiempo que venimos compartiendo información y opiniones sobre este conflicto que no tiene visibilidad mediática pero que requiere de la imperiosa necesidad de resolución tras tener la mitad de población saharaui viviendo en campos de refugiados.
Recurrimos a una voz calificada como la del Dr. Emilio Cárdenas, quien ha desarrollado una investigación y que nos transmite sus reflexiones para ayudar a comprender las dinámicas y situación actual de este conflicto.
El Dr. Cárdenas tiene una vasta experiencia en Naciones Unidos, tuvo la oportunidad de presenciar los intentos de negociación y de visitar la región. Además de ser Embajador en Dominica y Guyana, también, fue representante de la Argentina ante la ONU, representante Personal del Secretario General Kofi Annan en Irak, miembro del Comité de Inversiones de las Naciones Unidas, miembro del comité internacional y asesor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y fue Presidente del Consejo de Seguridad en el mes de enero de 1995.​ Actualmente escribe notas de opinión en el medio argentino La Nación.

Pregunta: En Equilibrium Global tratamos de darle un espacio de información a conflictos no resueltos en el sistema internacional. Uno de ellos es el caso del Sahara Occidental. Hemos acudido a las opiniones de españoles y principalmente a través de la voz oficial y representantes del pueblo saharaui, pero es la primera vez que estamos frente a un argentino que ha estado dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante periodos emblemáticas de este conflicto. ¿Qué reflexiones tiene usted sobre el estado actual del conflicto? 
Embajador Emilio Cárdenas: El conflicto del Sahara Occidental esta desde hace mucho tiempo muy empantanado. Los saharauis tienen una desventaja que va más allá de Marruecos –que es la potencia ocupante del Sahara–. Esto se debe a que todo lo que hace Marruecos tiene el endoso y el padrinazgo de Francia, que hoy es muy fuerte. Los saharauis tienen razón en el conflicto, son el pueblo originario.
Todo el esfuerzo de los marroquíes y franceses está orientado a que no pueda ser convocado y realizado el Referéndum, que es la forma en que Naciones Unidas determinó que debía zanjarse la cuestión. Porque saben efectivamente que, de realizarse el referéndum, los saharauis lo ganarían contundentemente. Y que la única manera de que no lo ganen es definir como saharauis a quienes no lo son y permitirles votar en el referéndum, cosa que se intentó reiteradamente.
Quiero decirles que tengo una enorme simpatía por el reclamo de los saharauis, y creo que es un reclamo legítimo. Me entristece la incapacidad de las Naciones Unidas y sus representantes especiales para este conflicto, sin lograr que la situación se mueva. Como ya anticipe, el factor francés sigue pesando mucho, de alguna manera neutraliza los buenos deseos norteamericanos de que esto encuentre una salida.

Pregunta: Habló Ud, de Francia, pero ¿qué rol tiene España?
Embajador Emilio Cárdenas: Los españoles se fueron mal, se fueron corriendo con una excusa que yo diría muy poco válida: “nos queda grande el trabajo de seguir manejando el Sahara Occidental, perdón, nos vamos” ó “nos es caro seguir haciendo esto, perdón, nos vamos”. Esta conducta es la que provocó que actualmente España tenga poco para influenciar, sin haber dedicado el tiempo necesario a evitar que ocurra lo que actualmente está ocurriendo.
Es más que claro que los saharauis no están dispuestos a regresar a la violencia. Yo he visitado el Sahara Occidental, tienen una banda de música con uniformes militares que toca marchas militares. Militarmente no tienen chance de hacer absolutamente nada, salvo que decidan incendiar de violencia la región. Y creo que los saharauis son mucho mejor que eso, creo que no lo harán nunca.
Lo grave es que Francia cree lo mismo que yo, con lo cual abusan de su posición y postergan la resolución del conflicto. Ojala me equivoque y el referéndum se pueda hacer, pero por el momento creo que, como dije al principio, este conflicto es el más empantanado de todos los que están en la agenda del Consejo de Seguridad.

Pregunta: Según tenemos entendido, la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental no tiene un capítulo específico sobre Derechos Humanos. ¿Es esto correcto?
Embajador Emilio Cárdenas: La cuestión de los Derechos Humanos no está consignada en el Mandato. El Mandato siempre refleja el tipo de crisis al que corresponde. Por otra parte, si se hubiese desplegado no se respetaría, probablemente no podría cumplirse.
En primer lugar, por el tamaño de la Fuerza desplegada, que es muy pequeña, y en segundo lugar por un tema de realismo. ¿Qué puede hacer Naciones Unidas? ¿Publicar informes anuales diciendo que los marroquíes detienen a los activistas saharauis, agregando que en algunos casos se sospechan torturas? Pero más allá de eso, ¿la Fuerza desplegada de Naciones Unidas combatiría a las fuerzas marroquíes?  ¿Va a vigilar a la policía marroquí y a las fuerzas de seguridad, para tratar de hacer algo más que denunciar las violaciones a los DDHH y libertades individuales? Es casi imposible.
Entonces, en esta crisis en particular, desgraciadamente se fortalece el escepticismo: uno mira lo que se ha hecho y concluye que no se ha avanzado casi nada. Uno mira todo lo que puede hacerse, y allí uno nota el peso político francés, como un cheque en blanco hacia la política marroquí.

Pregunta: Evidentemente la posición marroquí es fuerte y su diplomacia desarrolla capacidades con eficiencia para llevar su posición. ¿Qué nos puede decir acerca del “soft power” de Marruecos? ¿Cómo pueden tener una respuesta la parte saharaui?
Embajador Emilio Cárdenas: Marruecos utiliza mucho el “soft power”. Son muy hábiles al respecto. Saben ser sumamente simpáticos. Tienen una costa mediterránea y atlántica muy importante: uno puede argumentar que parte de la costa atlántica no es de ellos, pero la controlan. Tiene la enorme ventaja de ser un estado constituido, miembro de las Naciones Unidas.
Y el Sahara Occidental, pese a que en África ha sido mucho más reconocido que en el resto del mundo, no tiene ni los medios económicos ni la capacidad de generar un problema tan grueso que haga sentir a la comunidad internacional que la paz y la seguridad están en juego, porque los saharauis son pacíficos por naturaleza.
En mi opinión, ser buena gente genera dificultades porque obliga a sostener conductas políticamente correctas. Esto les ocurre a los saharauis, no estoy diciendo que deban modificar su conducta, por el contrario, espero que mantengan esta tesitura. Pero deberán hacer un esfuerzo adicional para colocar a su conflicto entre los prioritarios a resolver por parte de la comunidad internacional, por lo menos en el corto plazo. Y deben hacerlo sin recurrir a la violencia, y esa es la ecuación imposible en la que están inmersos.

Pregunta: Usted nos mencionó que estuvo en estos territorios y si bien ya nos dio algunas señales de cuál es su posición, nos gustaría saber cuál es su diagnóstico del conflicto.
Embajador Emilio Cárdenas: Sí, tuve la oportunidad de visitar la zona, de ambos lados de la Berma, conversar con los dirigentes de ambas partes, he escrito bastante sobre este conflicto en la Argentina. Y soy relativamente pesimista sobre el curso de este conflicto. En el corto plazo, el ciclo de postergación en el que están sumidos los saharauis no se interrumpirá por lo mencionado anteriormente.
Ahora, si ustedes me preguntan desde el punto de vista intelectual donde estoy parado, yo creo que los saharauis tienen razón. Creo que la comunidad internacional les está fallando a los saharauis. De alguna manera, el compromiso de realizar un referéndum sigue siendo inviable. Y mientras el tiempo pasa, los saharauis se aferran a la no violencia con razón.
Sin embargo, la urgencia de resolver este tema va desapareciendo porque no hay muertos, no hay heridos, no hay gastos mayores, no es de esos conflictos de que pueden generar dolores de cabeza inesperados; lo que no quiere decir que uno no deba tener una postura tomada ante este conflicto, y la mía como ustedes pueden ver es clarísima.

Pregunta: Considerando que Argentina tiene abierto un reclamo de soberanía por las Islas Malvinas, nos gustaría finalmente preguntarle sobre cuál es la posición de nuestro país respecto al conflicto.
Embajador Emilio Cárdenas: La posición argentina debiera tener una posición a favor de que sea el propio pueblo el que decida. Aunque allí tropezaríamos con nuestra posición respecto a Malvinas, pero con la clarísima diferencia que los saharauis son el pueblo originario del Sahara Occidental y los británicos que están en Malvinas son todos “importados”, son una población implantada. No había una población originaria en Malvinas.
Pero aferrarse al discurso de la autodeterminación puede permitir a la contraparte, en el caso Malvinas, sugerir que hay una contradicción entre la forma en que leemos la situación del Sahara Occidental y la forma en que leemos lo que tenemos que hacer en Malvinas.

Pregunta: ¿Ha sido coherente la postura argentina ante el conflicto?
Embajador Emilio Cárdenas: Francamente no lo sé, no es un tema central en la agenda de política exterior argentina. Que yo recuerdo, tradicionalmente nuestro país no ha endosado nunca la postura francesa ni la marroquí. Siempre tuvo alguna simpatía por la población original saharaui.
Sin embargo, creo que, con razón, la Argentina no ha hecho de esta disputa uno de los temas significativos de su agenda exterior por ser una cuestión que nos es remoto. Salvo en el plano intelectual, tenemos muy poca relación real. Nosotros importamos fosfatos de Marruecos y alguna cosa más. No tenemos empresas trabajando en la pesca ni en hidrocarburos alrededor del Sahara Occidental.
La Argentina allí no tiene participación militar, si la tiene Uruguay. Desde hace rato tienen observadores en condiciones que no son difíciles en términos de seguridad, pero sí de vida cotidiana.
Desde el punto de vista de las prioridades, la cuestión saharaui tiene más bien una importancia académica, tiene consecuencias que debiéramos estudiar, como las que acabamos de analizar, pero no es un tema prioritario para la Argentina.
Esto no quiere decir que, desde el punto de vista intelectual, por parte de los estudiosos que se acercan al tema, no haya una inclinación a decir “esto es una barbaridad, esta gente debería tener una solución”.
Cuando viajé a la zona todavía estaba impulsándose el referéndum, tratándose de definir quiénes eran los saharauis, y realmente me volví con la sensación de que todos los torpedos marroquíes a estropear los esfuerzos de resolución iban a tener éxito y lo tuvieron: el tema sigue empantanado.

Por Martín Alejandro Pizzi
Relaciones Internacionales UCASAL

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