Marruecos

Mohamed VI, el príncipe gay que se convirtió en rey de Marruecos

El periodista Ferran Sales Aige, que estuvo de corresponsal en Marruecos durante unos años, hace una biografía personal del actual rey de ese país y también un repaso histórico a los años de reinado de su abuelo Mohamed V y de su padre Hassan II, los tres reyes que han habido desde la independencia de Francia y España ocurrida en Marruecos el 2 de Marzo de 1956.

El periodista Ferran Aige recomienda la lectura del libro precisamente por ese fresco histórico y social que recorre el libro y por todos los detalles de la vida de palacio en una monarquía de ese tipo en un país musulmán.

No es una simple biografía de Mohamed como parece prometer erróneamente la portada ya que de hecho el periodista apenas tuvo la oportunidad de hacerle unas breves y censuradas preguntas.

Ferran sabe sin embargo mucho del Magreb y de lo que se cuece en los palacios y ministerios y así queda reflejado en su libro. En el libro se alude a los rumores de homosexualidad del rey, lo cual llama más la atención considerando la intolerancia hacia éstos en el mundo musulmán, aunque hay que advertir que el periodista lo resuelve en pocas líneas y lo menciona muy tímidamente (Hay que reafirmar que la trama del libro es un recorrido histórico de Marruecos en los últimos 50 años).

Aunque es imposible acallar los comentarios sobre la ya señalada homosexualidad del Rey Mohamed ya que su conducta sexual era de dominio público en su época de estudiante en Bruselas, donde hay muchos testimonios que lo sitúan en bares de ambiente gay.

En el propio libro sí se explica que su padre Hassan II contrató a un espía para que le siguiera sus pasos y que recibía muchos informes al respecto que obviamente ahora estarán destruidos.

Hassan empezó a mosquearse mucho cuando supo por el espía que su hijo recibía también muchas visitas masculinas en su palacio principesco de “Les sablons” en Salé, al lado de Rabat.

No cuenta sin embargo que en la controversia sucesoria, el sector más conservador prefería a su hermano menor Mulay Rashid porque desconfiaba de un Mohamed muy liberal y moderno, entre otras cosas por esas sospechas de homosexualidad que por allí parecen muy graves para esos sectores. Puede que no sea del todo casual, que muchos de los consejeros y ministros actuales fueran compañeros de estudio y amigos habituales de esa época juvenil de juergas en el extranjero y de noches en la discoteca Amnesia de Rabat, donde tenía un espacio reservado.

Tampoco es necesariamente indicativo de nada pero hay que decir que ha acabado personalmente con el harén oficial de su padre Hassan, de más de 50 mujeres que pululaban por palacio aparte de las dos esposas “oficiales”, la primera que no le dio hijos y la segunda, su madre.

Llama la atención que a él le haga daño a la vista tener tantas mujeres por allí. Como se puede notar también en sus fotografías públicas, que a él le gusta mucho posar con actitudes de una reina para las portadas, algo que no hace ningún monarca del mundo.

Esto, aunque ya sabido por todos excepto por algunos fundamentalistas islámicos, demuestra una vez más que la homosexualidad no es algo occidental como afirma equivocadamente el presidente iraní

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