Marruecos

Marruecos y el Mossad (Primera parte)

Desde el comienzo de la década de los 1960, Marruecos y los servicios secretos israelíes han forjado vínculos. Comenzaron con la cuestión del éxodo de judíos marroquíes a Israel para extenderse a una cooperación más estrecha.

La historia de las relaciones entre uno de los servicios secretos más emblemáticos del mundo, el Mossad israelí, y el reino jerifiano se remonta a los primeros años de la independencia de Marruecos. En aquel entonces, Israel, polígono territorial diseñado por las grandes potencias después de la Segunda Guerra Mundial, busca a toda costa medios para sobrevivir en un entorno árabe hirviente et muy hostil. El estado hebreo es consciente de que su futuro depende principalmente de su demografía y de su capacidad para mantener relaciones estratégicas con muchas jóvenes naciones no alineadas. Marruecos corresponde a los diseños de los sionistas.

Según Agnes Bensimon, autora del famoso libro “Hassan II y los Judios,” es porque los servicios secretos israelíes dieron informaciones muy precisas acerca de un complot que tenía como objetivo matar al príncipe de la corona en febrero de 1960 que las relaciones entre Marruecos e Israel nacieron. El historiador Yigal Bin-Nun desmiente tal versión de los hechos. Para él, fue en 1963, cuando empezó la cooperación oficial entre los dos países.

¿Cuál es el interés de Hassan II?

Los israelíes contactaron a Emile Benhamou, un amigo de infancia de Mohamed Oufkir, para ponerlos en contacto con el jefe de los servicios de seguridad marroquíes. Después de varios intentos, el encuentro fue finalmente organizado en febrero de 1963 en casa del mismo Benhamou, en la Calle Victor Hugo en París, entre el agente Yaakov Karoz y Oufkir. Los marroquíes temen que un miembro de la oposición se haga pasar por el representante del Palacio para comprar armas. El Mosad luego confirmará que se trataba de una falsa alarma. Desde entonces, las relaciones entre Marruecos e Israel se hicieron oficiales.

Hassan II temía que su trono se viera amenazado por el panarabismo. Simuló simpatizar con la ideología de Nasser que estaba sumergiendo en el mundo árabe. En realidad, lo hacía para no dejarse distanciar por la oposición. Según Yigal Bin-Nun, el rey pudo haber querido acercarse a Israel porque se sintió atraído por lo que entonces se llamaba el “milagro israelí”. Muchos quedaron fascinados por la capacidad de este joven estado de “florecer el desierto”, como dice el refrán. La inexistencia de relaciones árabo-israelíes era propicio para un acercamiento entre el Palacio y los dirigentes israelíes, sobre todo que Ben Gurion había decidido optar por la llamada política de Estados periféricos : había que desarrollar un muro de estados lejanos pero conciliadores.

La intrusión del Mossad en Marruecos fue hecha por viajes clandestinos de muchos agentes del Mossad y de su jefe Isser Harel, entre 1958 y 1960. La primera tuvo lugar el 1 de septiembre de 1958. Si las autoridades de Marruecos se enteraron de su visita, hicieron la vista gorda preparando de esta manera el terreno para el “acuerdo de compromiso” concluido entre el Palacio e Israel a favor del éxodo de los judíos marroquíes. Más tarde, los oficiales Oufkir, Dlimi y muchos otros fueron a Israel clandestinamente, y políticos y militares israelíes durante muchos años viajaron en el otro sentido.

Lazoz ambivalentes

Los archivos nacionales de Israel están llenos de documentos históricos que rastrean estos enlaces. Los marroquíes a menudo habrían pedido a los israelíes que les informen sobre los estados árabes favorables al derrocamiento de la monarquía alauita. Israel habría apoyado a Marruecos en su “Guerra de Arenas” contra Argelia entregándole vehículos blindados. Oficiales del Tsahal y del Mossad entrenaron y asesoraron al joven Ejército Real y los servicios de seguridad, incluido el famoso Cab-1, el embrión del DST. A cambio, a pesar del envío de tropas al Golan considerado como “anecdótico”, Marruecos siguió normalizando la existencia del Estado hebreo en el mundo árabe, jugando, por ejemplo, un papel clave en el un acuerdo de paz con Egipto que costó la vida a Anwar Sadat o abriendo oficinas diplomáticas en Rabat y Tel Aviv. Más recientemente, Israel ha seguido apoyando “tecnológicamente” a Marruecos en el Sahara, sobre todo en la seguridad del Sur mediante la construcción del muro de defensa, un muro modernizado de la famosa línea Barleev experimentada el Sinaí o diplomáticamente mediante el lobby pro-Israelí en Estados Unidos.

Ali Amar y Aboubakr Jamaï (Le Journal Hebdomadaire, revista censurada por el rey Mohamed VI)

Fuente : Ingérence des services secrets

 

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